domingo, 22 de marzo de 2009

pet

Es curioso que después de mi designación dictatorial de ser padrino de una Hamster por algunos días en el verano nació en mi (espontáneamente) las ganas propias de tener una mascota.

Pensé en un perrito pero no tengo el tiempo ni el espacio para que sea feliz, y para que me miren con ojos de ¿claro y yo cuando soy importante para ti?... deseché la idea.

Más tarde, bien después al ver un gato chiquititoooooooo con rostro de Miau Mix "el único alimento que su gato sabe decir su nombre" sentí la necesidad compulsiva de albergar mis adicciones fílmicas en compañía de un felino domesticado.
Mi entusiasmo duró hasta que llegué a mi casa y mi hermano dulcemente me dijo: NO
buuu!!!

Pero como ya no me complico tanto (a veces) me dejo regalonear por 2 animalitos que sin darme cuenta llegaron a mi dormitorio y no salieron más. Si lo pensamos bien exóticamente en más de alguna oportunidad me han hablado, me han escuchado y han visto una que otra cosa.


...será el principio de la crisis de los 30?
existe esa crisis?



No hay comentarios: